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LUCHA "SIN PALABRAS"

ANTHOHY  ROBLES

El luchador Anthony Robles de ascendencia latina, nacido sin una de sus piernas, ganó el campeonato nacional universitario de lucha de los Estados Unidos en 125 libras.
Después de ganar el título frente al vigente campeón de la Universidad de Iowa, Matt McDonough, Robles recibió una ovación cerrada del público que se puso de pie para celebrar el espíritu de un hombre que inspira a la humanidad.
Anthony recibió la medalla de oro con sus muletas bajo los brazos y cerró una historia digna de Hollywood, con récord perfecto de 36 ganadas y cero derrotas como luchador senior.
El próximo año recibirá su diploma profesional en comunicaciones de la Universidad estatal de Arizona.
La historia de Robles es más digan de encomio pues tuvo dificultades para acceder a una beca. Además empezó tarde a luchar, tenía 14 años y su división, la de las 125 libras, es la más liviana de la lucha libre a nivel universitario.
Debido a la falta de su pierna, tuvo que pelear antes de ingresar a la universidad en divisiones mucho más livianas, por lo tanto estuvo en desventaja cuando empezó a luchar en las 125 libras.
La Universidad Estatal de Arizona le ofreció media beca a Robles y éste tuvo que ganarse el resto a base de triunfos.
Ahora Robles termina su recorrido en la lucha universitaria con récord perfecto y como campeón. Sueña con terminar su carrera profesional, casarse y convertirse en un conferencista motivacional.


















DUSTÍN CARTER. "El Luchador sin extremidades".

Su nombre es Dustin es un luchador de Hillsboro, Ohio, es impresionante verlo en las competiciones de lucha, no solo por su determinación y su espíritu de competencia. Dustin fue un niño sin ningún problemas, era un niño sano y fuerte, exelente nadador y le encantaba correr. En 1994 cuando tenía 5 años contrajo algún tipo de infección bacteriana, que le produjo probelmas para respirar, hinchazón del cuerpo y fiebres tan altas que pudo haber sido fatal. Según cuenta su madre, su cuerpo se habia hinchado, su cabeza era tan grande como una bola de bolos , sus manos estaban tan inflamadas que eran más grandes que las de ella, tenía manchas negras por la falta de circulación.
Dustin había sido golpeado por una infección de la sangre rara conocida como la meningococcemia, que es de la misma bacteria que causa una forma grave de meningitis.
El 15 a 20% de los afectados por este mal muere a causa de una infección aguda, un porcentaje considerable de afectados tienen daño en los tejidos y requieren tratamientos quirúgicos.Los médicos que lo atendieron dijeron que quizas no sobreviva y que podría ser su última noche, Scott su padre, enrrumbó a la capilla para orar por un milagro, cuando regresó los signos vitales de su pequeño habían mejorado.
Dustin abandonó el hospital luego de dos meses, los médicos pudieron salvarle la vida y librarlo de aquella infección, pero ahora tenía que enfrentar nuevos retos y nuevos obstáculos.
Por causa de la infección Dustin perdió los brazos y piernas, pero tiempo despues empezo a hacer las cosas normalmente a pesar de no tener las extremidades superiores e inferiores. Al llegar al instituto supo que sería luchador, y nada ni nadie le impediría lograrlo. “No me veo a mí mismo como diferente”, dijo Carter. “Me gusta luchar. No me gusta que la gente sienta lástima por mí”.
Carter tiene un registro de 41 victorias y 2 derrotas. La lucha es su pasión y es todo un ejemplo de superación,. Para ver como es su entrenamiento y algunas de sus peleas,    "PINCHA AQUI" 









SUTTON Y CROCKETT

Esta es la maravillosa y ejemplar historia de dos adolescentes, dos amigos, capaces de superar juntos todos los obstáculos y retos que deben afrontar por ser, simplemente, como son. Esta es la sorprendente historia de Leroy Sutton, amputado de las dos piernas, y Dartanyon Crockett, ciego, y de cómo ambos se apoyan y ayudan para conseguir su sueño de seguir practicando, al más alto nivel, el deporte que les mantiene unidos: el wrestling, tal y como se conoce en Estados Unidos, o, como se conoce aquí, la lucha libre olímpica.
La lucha libre olímpica, lucha libre deportiva o, simplemente, lucha libre, es un deporte en el cual cada participante intenta derrotar a su rival sin el uso de golpes. El objetivo consiste en ganar el combate haciendo caer al adversario al suelo y manteniendo ambos hombros del rival fijos sobre el tapiz, el tiempo suficiente para que el árbitro se cerciore de esto, o ganando por puntuación mediante la valoración de las técnicas y acciones conseguidas sobre el adversario.
Para Leroy Sutton y Dartanyon Crockett la vida nunca ha sido fácil, y probablemente nunca lo será. Ambos son discapacitados pero cada uno de ellos tiene lo que le falta al otro. Dartanyon tiene lo que no tiene Leroy, es decir, piernas. A Leroy le amputaron las dos piernas como consecuencia de un accidente, pero su carisma, personalidad, fuerza mental y afán de superación le han permitido superar su desgracia y afrontar su vida sin dejar que su discapacidad le limite. Tan grande es su determinación que al poco tiempo de llegar a su Instituto/Colegio, el Lincoln-West High School en Cleveland, Ohio, fue admitido como miembro de su equipo de lucha. Equipo al que también pertenecía Dartanyon. Con el tiempo, muchos entrenamientos juntos y su compromiso de ayuda mutua, Leroy y Dartanyon crearon un vínculo que poca gente es capaz de compartir. El suyo no era un vínculo de sangre sino algo más profundo. Dartanyon también es discapacitado, es ciego. Nació con la Neuropatía óptica hereditaria de Leber (NOHL) o Atrofia óptica de Leber, una enfermedad que casi siempre provoca una pérdida visual severa continuada y para la que no existe tratamiento. Con el tiempo su visión fue empeorando y actualmente sólo es capaz de vislumbrar sombras para, como dice él, no chocar cuando anda. De lejos no ve nada, de cerca muy poco.
Son dos “hermanos”, así se llaman el uno al otro, que comparten una limitación que les ha unido. Dos hermanos discapacitados que no quieren que nadie sienta pena de ellos. Dos hermanos que han superado sus debilidades convirtiéndolas en fortalezas, siendo, como son, dos adolescentes.
No sólo los días en los que compiten sino prácticamente todos los días, Dartanyon queda con Leroy, se lo sube a su espalda y lo lleva a su destino. Uno guía y el otro carga. Leroy pesa casi 64kg. y Dartanyon algo más de 70Kg. pero, a sus 18 años, Dartanyon es más fuerte y duro de lo que la mayoría será a lo largo de toda su vida.
El 7 de Diciembre de 2001, el cuerpo y la vida de Leroy cambiaron. Tenía 11 años y ese día iba al colegio con su hermano caminando, como casi siempre, muy cerca de las vías del tren que pasan cerca de su casa en East Akron, Ohio. Un tren de carga pasó y Leroy, despistado, se acercó demasiado. De repente notó un fuerte tirón, su mochila se había enganchado al saliente de uno de los vagones, y en décimas de segundo salió volando y aterrizó debajo del tren.
“No miré hacia abajo” contó Leroy recordando aquel momento, “Sólo miraba fijamente el sol todo el rato. No quería mirar hacia abajo porque sabía que me entraría un ataque de pánico”. Los paramédicos que llegaron a los pocos minutos salvaron su vida, pero los doctores no pudieron salvar todo su cuerpo. En el Hospital Infantil de Akron le amputaron la pierna izquierda por debajo de la rodilla, y la pierna derecha por debajo de la cadera. Leroy no fue consciente de lo que había perdido hasta el día siguiente, cuando levantó la sábana y miró hacia abajo.
Recordando aquel momento, Leroy, en voz baja y dejando caer su cabeza, explica que “Todo el tiempo que pasé en el hospital sólo preguntaba ¿Por qué? ¿Por qué?. No podía dormir por las noches porque cuando cerraba los ojos siempre acababa escuchando el sonido del tren”.
Leroy dejó el hospital un mes y medio después del accidente. Pasó muchas y largas horas en rehabilitación, y acabó aceptando que una silla de ruedas iba a formar parte de su vida, pero estaba decidido a que sólo fuera una pequeña parte. “No quería estar en la silla” contó Leroy. “Tenía que desarrollar la musculatura de mis brazos y para eso debía moverme con los brazos”. Precisamente esa capacidad que fue adquiriendo para moverse –girar, levantarse, retorcerse- le llevó a un lugar que nadie esperaba, y a forjar una amistad que pocos hubiesen imaginado.
En Enero de 2008, a mitad de curso, Leroy empezó las clases en el Lincoln-West High de Cleveland. Cuando decidió apuntarse al equipo de lucha, deporte que practicaba en su anterior colegio, los entrenadores le aceptaron encantados. Conocían su historia y deseaban aprovechar su fortaleza. En su primer entrenamiento, a Leroy le emparejaron con el único luchador del equipo capaz de igualar su fuerza. Dartanyon Crockett era el mejor y el más fuerte del equipo. Mide 1,80m., una musculatura de adulto y ya había ganado combates en distintas categorías (dependen del peso de los luchadores). Pero, cuando Leroy saltó de su silla de ruedas y entró en la zona de lucha, Dartanyon empezó a percatarse que “el nuevo” tenía algo especial.
“Era como un tractor” reconoció Dartanyon recordando sus primeros combates juntos. “Nunca había peleado contra alguien tan fuerte. Peleamos hasta el límite y no permitimos que el otro abandonase”.
Tras muchas horas de ejercicios, Leroy y Dartanyon se convirtieron en amigos inseparables. Iban juntos a todos lados: entre clases, en el autocar del equipo, etc. Se inventaban canciones, creaban superhéroes imaginarios y se reían de bromas y palabras que sólo ellos entendían.
“Un día, saliendo de mi despacho” comentaba Kyro Taylor, entrenador de halterofilia del colegio “miré a al fondo del gimnasio y junto a las escaleras vi a Dartanyon con algo a su espalda. Mientras me iba acercando pensaba ¿es Leroy?. Y, sí, era Leroy en su espalda. Dartanyon cargaba con él.” No fue algo ocasional. No. Dartanyon cargó a Leroy en su espalda todo el año: a clase, a los combates, a y desde el autocar. “La mayoría de las veces le subía al autocar, iba a buscar su silla de ruedas, la guardaba y al llegar el destino le bajaba del autocar. Luego le entraba en el edificio del colegio y le cargaba para subir las escaleras”. Los días de competición, Dartanyon subía a Leroy a su espalda mientras sonaba el himno americano, y luego lo bajaba para que empezara a calentar antes de los combates.
La vida de Dartanyon, como la de Leroy, no ha sido nada fácil. Nació con una enfermedad (Atrofia óptica de Leber) que fue degenerando y actualmente tiene una visión que sólo le permite apreciar los rasgos faciales de una persona si la tiene a menos de un metro. “Cuando era pequeño notaba que algo no iba bien, era completamente diferente al resto” comentaba Dartanyon. “Tenía la sensación de ser…raro”. Pero fue creciendo y no sólo aceptó su limitación, sino que se adaptó a ella tan bien que muchos de los que le rodeaban no tenían ni idea de su ceguera hasta que él se lo decía.
Un profesor y entrenador asistente del equipo de lucha del Lincoln-West recordaba “nada te hacía presumir que tenía esa limitación. Se comportaba como uno más y nunca pedía nada”.
Dartanyon trata de comportarse como uno más pero, en ocasiones, se demuestra que no lo es. En el autobús urbano que le lleva al colegio siempre le pide al conductor que le avise cuando se acerca la parada ya que no es capaz de distinguir el terreno por el que circula. En clase, debe acercarse el libro de texto a centímetros de su cara para poder leer. Y en el tapiz en el que combate, aunque sus movimientos son rápidos y efectivos, sólo ve formas o sombras que se acercan y se alejan de él. Pero, la visión de sus límites permanece enfocada y clara. “Sólo lo veo como un reto que Dios me ha puesto”.
Por desgracia para él, su discapacidad no ha sido el único reto que Dartanyon ha debido superar. Después de la muerte de su madre, cuando él tenía 8 años, se trasladó a vivir con su padre, Harris, pero éste no podía cuidarle por su adicción al alcohol y a las drogas. “Prácticamente le abandoné”, reconoció Harris “fue terrible para él”. Durante ese período, Dartanyon, por las noches, sin prácticamente nada que comer, tapaba con una manta a su padre para que superase sus periodos de abstinencia, por la mañana se levantaba e iba al colegio, sin faltar un día, entrenaba con el equipo de lucha y volvía a casa para ayudar y apoyar a su padre en su permanente lucha por desintoxicarse. Ahora, Harris está “limpio” y lleva más de un año trabajando en dos empleos.
Por tanto, que Dartanyon cargase con alguien no era algo nuevo para él. Aprendió a cargar con su padre antes de cargar con su amigo. “Cometió muchos errores en el pasado pero ha aprendido de ellos”, decía Dartanton refiriéndose a su padre. “Nos ha hecho más fuerte. Es un gran padre y, sobre todo, soy feliz porque fuimos capaces de conservar nuestro amor”.
Leroy y Dartanyon son dos bromistas empedernidos. Se pasan todo el día riendo y “burlándose” el uno del otro. Según su entrenador, “constantemente bromean sobre la discapacidad del otro. Pero lo hacen delante del todo el mundo porque sus limitaciones no les asustan”.
“¿Habéis hecho los deberes, chicos?” les preguntó un profesor
“Dartanyon lo intentó” contestó Leroy “pero no podía verlos”
“Es verdad, pero Leroy vino corriendo” agregó Dartanyon “y me los leyó”
El único momento en el que no bromean es cuando compiten o entrenan. En cuanto entran en los gimnasios donde compiten, el uno encima del otro, su única preocupación y todo su interés se centra en su combate y en el de su “hermano”. Cuando Dartanyon combate, Leroy se sienta en una esquina del tapiz y, como si fuese su entrenador, no para de darle instrucciones y, sobre todo, de animarle. “Es como si mi hermano estuviese allí” cuenta Dartanyon.
Compitiendo en la categoría de 70Kg., una de las más populares del país, Dartanyon se basa más en la fuerza que en la técnica. Siempre cerca de su oponente, nunca basa su estrategia en función de los movimientos del rival, por una simple razón: probablemente no le verá. Siempre ataca primero buscando una victoria rápida. En su año “senior”, acabó la competición con 26 victorias y 3 derrotas, imponiéndose en la clasificación final de su categoría. “Es alucinante” comenta Robinson, su entrenador “Lo bueno que es y sin poder ver.”
Con respecto a Leroy, incapaz de generar el efecto palanca esencial en la lucha, efecto que se consigue por medio del tren inferior, que él no posee, sus combates son mucho más disputados y las victorias más difíciles. Espera que sus rivales den el 100%, y si percibe algún atisbo de que sienten pena de él, reacciona con rabia. Leroy siempre entra en el tapiz para iniciar sus combates empleando sus manos para propulsarse y rebotar en el suelo. Entra saltando…con las manos. Da un par de gritos y una palmada todo lo fuerte que puede. Sonríe con malicia y sus brazos se tensan. La última temporada, Leroy compitió en varias categorías y ganó 9 combates, la mayoría de ellos por puntos. Pero en cada combate, con independencia del resultado, lanza un mensaje que todo el mundo entiende: si quieres algo y luchas por ello, lo consigues.
A principios de junio de 2009, el último día de clases, se celebró la noche de la graduación. La gente dentro del teatro del “Cuyahoga Community College” estaba allí para asistir a una celebración, más que a una ceremonia, y para rendir tributo y mostrar su admiración por un logro que para todos ellos significaba mucho. La mayoría de estudiantes que pasaron por el Lincoln-West High School nunca consiguieron su diploma. Este año, el porcentaje de graduados rondó el 40%.
Leroy llevaba mucho tiempo soñando con esa noche. “Mi objetivo”, comentó en el mes de mayo, “es cruzar andando el escenario”.
Nadie sabía por qué Leroy hizo ese comentario un mes antes excepto Dartanyon. Por eso, cuando desde el estrado se pronunció su nombre, Leroy Sutton, Dartanyon también se levantó y se puso a su lado.
"¿Qué harías por un amigo, por uno que has cargado a tu espalda a lo largo de todo el año?. Lo levantarías y caminarías junto a él” y eso fue lo que hizo Dartanyon. Ayudó a Leroy a incorporarse –con sus nuevas prótesis que habían ajustado a sus piernas hacía pocas semanas- y juntos se dirigieron al escenario, paso a paso, despacio. Cuando llegaron, Leroy se paró, saludó al Director, y en cuanto puso sus manos en el ansiado diploma, todos los asistentes se levantaron y una atronadora ovación resonó en el teatro.
Después de las típicas fotos, cuando la música cesó y todas las lágrimas se secaron, Leroy y Dartanyon se sentaron en el teatro, uno al lado del otro. “Este año” comentó Dartanyon “le he cargado desde el punto A al B y luego al C. Esta noche ha sido la primera vez en la que he andado a su lado. Ha sido un privilegio. Ha sido un honor”. Leroy, con los ojos llorosos y mirando a Dartanyon exclamó “ha sido muy importante saber que tengo un amigo que estaba allí para cogerme si me tropezaba”.
No hubo tropiezos. Ese día no. Ese día, en ese momento, sólo había dos amigos que compartían un momento muy especial, dos amigos que sonreían en silencio. Dos amigos que eran felices como nunca lo habían sido.